Una báscula de plataforma sirve, principalmente, para hacer más ágil y eficiente el recibo y despacho de mercancías, pero una plegable, como muchas de las que existen en el mercado, es portátil.
Así que con este tipo de básculas (con las plegables), los operadores pueden mover de un lugar a otro las básculas y trasladarse diariamente de manera más cómoda y realizar el despacho de mercancía en menos tiempo.
En Rhino contamos con diferentes tipos de básculas plegables, con diferentes capacidades de peso, pero que comparten o mejor dicho, proporcionan beneficios similares como por ejemplo:
Las diferencias entre las diferentes básculas de plataforma plegable de Rhino están marcadas por cuestiones técnicas como su capacidad, la división mínima o el tamaño del plato. En la siguiente tabla te especificamos a detalle:
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Modelo de la báscula |
BAPLE-100 |
BAPLE-200 |
BAPLE-400 |
BAPLE-600 |
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Capacidad |
100 kg |
200 kg |
400 kg |
600 kg |
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División mínima |
20 kg |
50 kg |
100 kg |
200 kg |
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Medidas del plato |
30 x 40 cm |
30 x 40 cm |
50 x 60 cm |
60 x 80 cm |
Existen dos cuestiones que te ayudarán a diferenciar una báscula de plataforma plegable de Rhino con otras de la competencia.
En el siguiente video podrás ver cómo se hace plegable, además te recordaremos algunas de sus características y beneficios en un minuto. Dale play: 👇
Recuerda que si eres distribuidor Rhino o buscas serlo, es importante que conozcas cada una de las características de los equipos que adquieres, pues destacando los beneficios y diferenciadores de cada uno podrás vender mejor y hacer más rentable tu negocio.
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Hay un momento en casi todo negocio de ferretería o logística en que la báscula que tienen simplemente ya no alcanza. No es que se haya roto, es que la operación creció y el equipo no creció con ella. Se pesa lo que se puede, no lo que se necesita, y en algún punto eso empieza a costar: en tiempo, en errores, en mercancía mal registrada.
Hay negocios que nunca tienen suficiente hielo. El servicio empieza bien, pero a mitad del turno alguien tiene que correr a comprar bolsas, interrumpir la operación o, peor, decirle a un cliente que ya no hay.
En muchas cocinas el prelavado se hace como se puede: una llave sin presión, una manguera improvisada, un grifo que apenas llega al fondo de la olla. El resultado siempre es el mismo: más tiempo, más esfuerzo del personal y un lavavajillas que trabaja con suciedad que debió haberse ido antes.