El mantenimiento de básculas es una de las prácticas esenciales que todo encargado de un negocio (en cualquier industria que las use diario) debe dominar y/o aprender muy bien, pues no sólo evitará que se descomponga el equipo sino que perdure y extienda su vida útil.
Al extender la vida útil de un equipo se pueden ahorrar costos y facilitar la operación diaria, impactando en la productividad y haciendo más fácil la labor.
Ahora, hay dos maneras de darle mantenimiento a tus básculas electrónicas: desde las prácticas más básicas hasta las más especializadas.
Todas las prácticas básicas incluyen hábitos muy sencillos de hacer y rápido de llevar a cabo. Por ejemplo, siempre es bueno:
Dentro de este rubro entran otro tipo de prácticas que requieren de conocimiento previo. Pero no hay que confundir especializado con profesional, pues el primer concepto se refiere a tener las herramientas a la mano para realizar una o más acciones y el segundo a auxiliarse de alguien que sea un experto en la materia.
Algunas de las prácticas que comprenden este rubro pueden ser:
En Rhino te garantizamos el correcto funcionamiento de las básculas electrónicas, pero también contamos con centros de servicio para que puedas encontrar refacciones. Por otro lado, esos son los sitios desde donde te podemos ayudar a calibrarlas de manera rápida y eficiente o brindarte tips de limpieza.
Te invitamos a conocer todos los tipos de básculas electrónicas que ofrecemos, y también a que sigas leyendo:
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Cuando escuchas la palabra congelador, quizá lo primero que se te venga a la mente sea “guardar comida para que no se eche a perder”. Y sí, es cierto. Pero en un negocio, un congelador es mucho más que eso: puede convertirse en una herramienta para ahorrar dinero y, de paso, vender más.
¿Sabías que una empacadora al vacío no solo conserva alimentos? También puede convertirse en una herramienta clave para generar ingresos, reducir mermas y darle un giro más rentable a tu negocio.
Tener espacio suficiente para almacenar tus productos perecederos no debería ser un lujo. Pero seamos honestos: cuando el negocio crece, el espacio se vuelve un problema. Lo que antes era suficiente, ahora se queda corto. Y ahí es donde surge la duda: ¿necesito otro refrigerador? ¿O me conviene un congelador adicional?