Los sistemas de pesaje, en especial las básculas electrónicas no sólo sirven para pesar, sino para conocer las medidas de peso exactas para realizar una transacción comercial, dos conceptos muy diferentes.
Muchos negocios necesitan partir del conocimiento del peso de un producto o mercancía para poder cobrar o comprar como lo estipula el mercado de cualquier industria: saber el estándar correcto para poder invertir mejor y al mismo tiempo obtener más ganancias a la hora de vender.
Por esa misma razón es importante que se conozcan muy bien las medidas de peso bruto, neto y tara, los cuales son datos que ayudan a determinar una transacción comercial.
Es sencillo: una carnicería, por ejemplo, requiere saber el peso bruto de un producto para determinar su precio total de venta al cliente.
El carnicero necesita estos datos para tener un control de su inventario y de lo que está gastando por adquirir el producto con su proveedor y por empacarlo él mismo o para saber cuánto le está costando el contenedor.
De esa manera el dueño de un negocio tiene opciones: invertir más o menos, subir o bajar el precio de sus productos y crear un plan para obtener más ganancias de lo que ofrece o vende.
Ser distribuidor en la industria alimentaria exige conocer este tipo de datos para saber vender una báscula electrónica.
Muchas básculas electrónicas no ofrecen una medida exacta y precisan del peso bruto, neto y tara, por lo que es difícil para el usuario final (dueño de carnicería, por ejemplo) conocer cuánto debe de invertir y cuánto esperar de ganancia.
Si destacas este tipo de diferenciador puedes vender mejor las básculas, aún sabiendo que otras características del equipo pueden ser parecidas a las que ofrecen algunos competidores.
Como distribuidor Rhino es importante que conozcas este tipo de información, además de otros diferenciadores de cada uno de los equipos y maquinaria comercial que ofrecemos, pues de esa forma incrementarás tu nivel de servicio, pero también la probabilidad de un cierre de venta, y en términos generales, hacer tu negocio aún más rentable.
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Hay un momento en casi todo negocio de ferretería o logística en que la báscula que tienen simplemente ya no alcanza. No es que se haya roto, es que la operación creció y el equipo no creció con ella. Se pesa lo que se puede, no lo que se necesita, y en algún punto eso empieza a costar: en tiempo, en errores, en mercancía mal registrada.
Hay negocios que nunca tienen suficiente hielo. El servicio empieza bien, pero a mitad del turno alguien tiene que correr a comprar bolsas, interrumpir la operación o, peor, decirle a un cliente que ya no hay.
En muchas cocinas el prelavado se hace como se puede: una llave sin presión, una manguera improvisada, un grifo que apenas llega al fondo de la olla. El resultado siempre es el mismo: más tiempo, más esfuerzo del personal y un lavavajillas que trabaja con suciedad que debió haberse ido antes.